Atención a jóvenes

Una vez superada la adolescencia se entra en la fase de juventud. Los jóvenes se encuentran entre los 17 y los 21 años de edad, cuando ya disponen de un amplio repertorio de actitudes, valores y hábitos que han adquirido durante los años. La principal diferencia en estos momentos es que ya cuentan con suficientes experiencias usando sus habilidades.

Cuando se desenvuelven de manera exitosa empleando estas actitudes y habilidades adquiridas, se afianzan. Pero si las consecuencias de actuar de acuerdo a tales valores les resultan desagradables o fracasan, se los replantean y se sienten confusos y, en muchos casos, generan grandes momentos de ansiedad y estrés.

Normalmente, aparentan haber adquirido seguridad y confianza en sí mismos pero, a menudo, presentan importantes episodios de malestar emocional, sintiendo ira, tristeza o mucha ansiedad.

El riesgo de que se consoliden en estos momentos determinados comportamientos inadecuados es elevado: consumo de sustancias, adicciones, agresiones verbales o físicas hacia otros o hacia a sí mismos, problemas con la alimentación, aislamiento social, etc. Cuando esto sucede, se produce un progresivo deterioro de su autoestima y un empeoramiento de su calidad de vida.

En estos casos, sienten que están viviendo mal y pueden considerar la posibilidad de recibir ayuda de un profesional de la Psicología.

CÓMO PRESTAMOS LA ASISTENCIA A JÓVENES

El proceso que seguimos en cada caso es el siguiente:

Tras recibir una solicitud de consulta, asignamos un profesional del equipo para una primera entrevista.

Iniciamos un proceso de recogida de información mediante una entrevista de evaluación y el uso de cuestionarios que nos permitan conocer de manera rápida y fiable algunas características de la persona en consulta, así como de su entorno, que pueden contribuir explicar su situación actual.

A partir de la información recogida llevamos a cabo un análisis de la situación, elaborando una hipótesis explicativa del problema.

Una vez transmitimos al cliente nuestras hipótesis, elaboramos un plan de acción, que se detallan y explican, facilitando el fundamento detrás de cada una de ellas, la finalidad y el tiempo o número de consultas que consideramos que serán necesarias para la resolución o mejora del problema consultado.

De manera general, la frecuencia de nuestra asistencia es de una consulta semanal durante las cuatro primeras semanas, empezando a distanciarse el tiempo entre ellas a partir del segundo y tercer mes de intervención.

Alcanzado un objetivo inicial de éxito, que se puede lograr entre tres o cuatro meses, procedemos a considerar un “alta inicial”, proponiendo al cliente un seguimiento, presencial o telefónico durante los posteriores seis meses.

PRINCIPALES PROBLEMAS EN LA ETAPA DE JUVENTUD

 

1.- Necesidad de Seguridad

Todas las personas disponemos de un sistema innato de reacción emocional cuando percibimos que está en riesgo nuestra supervivencia o nuestro bienestar. Esta emoción puede ser miedo, si anticipamos un daño o un peligro concreto, o ansiedad, si no es posible anticipar lo que sucederá. El miedo o la ansiedad son dos indicadores de falta de seguridad, además de una de las principales razones de consulta a servicios de psicología.

 

2.- Percepción de Competencia

Una forma de garantizar nuestra seguridad es percibir que poseemos habilidades para hacer frente a cualquier situación de riesgo. Para ello es necesario considerarnos competentes en un mayor número de situaciones posibles. Por el otro lado, si nos percibirnos poco o nada competentes para enfrentarnos a una situación determinada, esto conlleva una reacción de ansiedad.

 

3.- Psicología y Tutoría

Se conoce como tutor/a a la persona que se hace cargo del asesoramiento, la guía y la orientación de un estudiante. Entre los tutores más célebres de la historia se cita a Platón quien fue tutor de Aristóteles, siendo éste el tutor de Alejandro Magno.

Los estudiantes de todos los niveles educativos, desde la Educación Secundaria Obligatoria, hasta la finalización de cualquier Grado Universitario, pueden necesitar ayuda para tomar alguna decisión con respecto a su futuro o para lograr los resultados curriculares que desean.

Nuestras acciones tutoriales atienden normalmente a las siguientes necesidades de los estudiantes:

  • Acumulación de asignaturas suspensas o un rendimiento inferior al buscado.
  • Orientación curricular: artes, ciencias, letras, etc.

  • Problemas de ansiedad y evitación ante situaciones académicas.
  • Elección de un perfil académico para el futuro laboral.

4.- Autoestima ligada a la Valía Personal

Existe un valor imperante en la sociedad occidental que es el de la competitividad. Esto conduce a que las personas compitan entre ellas mucho más de lo que colaboran y cooperan entre sí. Esto instiga y mantiene una actitud individualista que conlleva la necesidad de valorar a los demás y valorarse a sí mismos. Y el criterio más común que se usa es medir nuestra valía a través de nuestros logros. De aquí se deriva un problema: ¿cómo puedo quererme a mí mismo si no me siento valioso?

Esto deriva en que, dentro la necesidad de apreciarnos a nosotros mismos, enfrentemos con una enorme ansiedad y malestar todas las situaciones que supongan o pudieran acabar en un fracaso. Frecuentemente esto acarrea una gran incapacidad para tomar decisiones, asumir responsabilidades y facilita que se desarrollen numerosos trastornos asociados con la ansiedad: con la alimentación, consumo de sustancias tóxicas, conductas agresivas, estrés, problemas de comunicación, conflictos de pareja, inadaptación laboral y muchos más.