Atención a parejas

En la actualidad, diversos informes concuerdan en que entre 6 y 7 de cada 10 relaciones de pareja se interrumpen de manera irreversible. Por otra parte, el porcentaje de divorcios y separaciones está siguiendo una línea ascendente a lo largo de los últimos veinte años, tanto en España como en otros países europeos.

Sin embargo, lejos de constituir una mejora en la calidad de vida de ninguna de las partes, la mayoría de las rupturas de pareja, conllevan un elevado nivel de sufrimiento, se asocian a ideas de fracaso, con pérdida de autoestima, de seguridad personal, ansiedad respecto al futuro inmediato, dudas sobre si podría haberse evitado y otras consecuencias psicológicas.

También es cierto que, para un gran número de casos, la ruptura pone fin a una situación de estrés prolongado, lo que lleva a la aparición de una depresión de grado o intensidad variable.

Si bien es cierto que, tal y como exponía hace años un experto en Relaciones de Pareja, “estar mal casados puede ser malo para la salud”, la realidad es que las personas que mantienen una relación afectiva de pareja manifiestan  unos niveles de salud superiores a quienes no la tienen.

Por supuesto, las relaciones de pareja deben ser mutuamente satisfactorias ya que, en caso contrario, el estrés que conlleva una convivencia problemática afecta a la salud física y psicológica de las personas, afectándoles en todos los ámbitos de sus vidas.

DESARROLLO DE LAS RELACIONES DE PAREJA

Dejando al margen los numerosos mitos y errores sobre las relaciones de pareja, la realidad se puede resumir del modo siguiente:

  1. Las relaciones afectivas en las parejas se desarrollan a lo largo de los años, se van consolidando, modificando o finalizando, según los cambios en vividos por cada uno de sus miembros. Si uno o ambos miembros de la misma modifican sus valores, actitudes o cambian su conducta con respecto al otro, la relación puede mejorar o deteriorarse.
  2. Las relaciones de pareja se mantienen a lo largo del tiempo siempre y cuando proporcionen satisfacción a para ambas partes.
  3. En todas las relaciones de pareja surgen conflictos. Esto ocurre porque en algunas ocasiones los deseos, los gustos o las preferencias de los miembros de la pareja no coinciden. Los conflictos no son necesariamente discusiones o peleas que proporcionan malestar a uno, a otro o a ambos. Los conflictos pueden prevenirse en algunos casos, pero siempre podrían resolverse de manera satisfactoria. Un componente fundamental de cualquier proceso de Terapia de Parejas es el entrenamiento en asertividad y el aprendizaje guiado de habilidades de prevención y resolución de conflictos en la pareja.
  4. Todas las parejas que se constituyen en base a relaciones amorosas mutuas (establecidas y mantenidas a lo largo del tiempo de manera voluntaria por ambas partes) pueden llegar a ser una pareja “para toda la vida”.
  5. Ahora bien, las parejas que se crean en base a relaciones de querencia (estoy contigo porque me gustas) y son mantenidas a lo largo del tiempo de esta manera por una o ambas partes, son parejas en riesgo permanente de ruptura.
  6. Las discrepancias entre ambos miembros de una pareja sobre temas fundamentales: relaciones con la familia política, la educación de los hijos, las relaciones con las amistades, la gestión de los gastos, etc., son todo ellos factores de riesgo para un deterioro progresivo de la relación, tanto si es de naturaleza amorosa, como si lo es de querencia.

Cómo es la INTERVENCIÓN DEL GAC CON PAREJAS EN CRISIS

Los más de treinta y cinco años que los profesionales de nuestro equipo llevan prestando asistencia psicológica a Parejas en Crisis, nos han permitido elaborar un Protocolo de Actuación, que aplicamos con los mejores resultados.

EN.AMOR.A.DOS es como denominamos un Protocolo de Actuación con Parejas que desean mejorar su relación afectiva con la finalidad de lograr uno de estos posibles objetivos:

  • Prevenir el deterioro progresivo de la relación y su ruptura.
  • Resolver cualquier situación de crisis afectiva que podrían llevar a una separación o divorcio.

Para conseguir cualquiera de ambos objetivos es necesario adquirir un conocimiento sobre los factores que influyen en el deterioro de cada relación afectiva y adquirir un conjunto de habilidades que, convertidas en hábitos de conducta, contribuyan a la mejora del índice de satisfacción global en la relación de pareja y constituyan un elemento de prevención de malestar emocional, rupturas o divorcios.

¿En que consiste el protocolo EN.AMOR.A.DOS?

Este protocolo, elaborado de acuerdo a la experiencia de sus autores, es un procedimiento que se lleva a cabo, adaptándolo a cada pareja, en tres fases:

Fase 1

Información Previa

La pareja mantiene una entrevista con un profesional cualificado, a quien le exponen el motivo de su interés y de quien reciben información detallada de los procedimientos que seguirán durante esta intervención.

Evaluación Individual

Si la pareja acepta, se inicia un proceso de recogida de datos acerca de los pensamientos, sentimientos, deseos, necesidades, preferencias y hábitos de conducta de la pareja. Este proceso se lleva a cabo mediante una serie de entrevistas con ambos miembros de la pareja, tanto juntos como por separado.

Elaboración de una “Conclusión Inicial

Con los datos obtenidos, el profesional los analiza y expone a la pareja las conclusiones y les propone un Plan Individualizado para alcanzar los objetivos que desean. La aceptación de este plan permite el paso a la siguiente fase.

Fase 2

Diseño de una “Secuencia de Aprendizaje

Las habilidades necesarias para resolver las diferentes crisis se van adquiriendo mediante diversas sesiones que se desarrollan con intervalos entre semanas. Al final de cada sesión, los participantes reciben el encargo de llevar a cabo una serie de prácticas de lo aprendido durante su vida cotidiana, hasta la siguiente cita.

El protocolo EN.AMOR.A.DOS es, en esencia, un plan de enseñanza – aprendizaje de habilidades para Vivir en Amor a Dos.

Fase 3

Desde el momento en el que los miembros de la pareja consideran que han logrado unas mejoras significativas y se han cumplido los objetivos inicialmente previstos, se procede a una fase final. En esta fase, las sesiones de asesoramiento se llevan a cabo cada cuatro u ocho semanas, dedicándolas a comprobar que las nuevas habilidades se han establecido como hábitos y que las mejoras se han consolidado. El programa se da por finalizado cuando la pareja no considera necesario seguir recibiendo ayuda profesional.